Otitis en Niños. La otitis es la inflamación del oído, puede externa o media (interna). En la otitis externa se inflama principalmente el conducto auditivo externo, es muy frecuente que ocurra por ejemplo después de estar varios días en piscina o en natación. En la otitis media, hay una inflamación del oído medio que compromete la membrana timpánica y lo que hay detrás de esta. Se puede originar por congestión nasal y acumulación de moco en el oído que se sobre infecta durante un episodio de gripa. Lo niños manifiestan dolor intenso, sensación de taponamiento, algunos más pequeños estarán irritables y se tocaran frecuentemente la oreja. Estas infecciones son causadas por virus o bacterias, pero no necesariamente todas van a necesitar uso de antibióticos. Las otitis son cada vez más frecuentes en los niños, porque les resulta difícil oír las reprimendas de los adultos. Quieren oír razones inteligentes acerca de por qué actuar o no actuar de tal modo, en lugar de razones emotivas o mentales. También quieren oír palabras coherentes o se niegan a escuchar. Quieren escuchar palabras de ánimo, fortaleza y amor. Según la lateralidad de la enfermedad, el oído derecho se relaciona con el padre y el oído izquierdo se relaciona con la madre. Ahora comprendo que no es tan descabellada la frase: “A palabras necias…. Oídos sordos”.

Doctora Ma Al Rescate

¡Alerta! Que no hacer cuando los niños sufren de otitis media:

  1. No automedicar antibioticos.
  2. No aplicar sustancias en el oído tales como leche materna, infusiones o miel, pues el tímpano podría estar perforado y esto aumentar el problema.
  3. No introducir bastoncitos de algodón o copitos (ni siquiera para la limpieza).
  4. Evitar el ingreso de agua al oído, esto se refiere a no sumergir la cabeza en agua (rio o piscina) o durante el baño.

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Prevención Doctora Ma

Poema sobre saber escuchar

¡Escúchame! (Fragmento)
Cuando te pido que me escuches, ¡Escúchame!
Cuando te pido que me escuches y al instante me sueltas tu opinión, no estás haciendo lo que te pido.
Cuando te pido que me escuches y me interrumpes para decirme que lo has comprendido todo, temo que no hayas comprendido nada.

Cuando te pido que me escuches y te declaras en desacuerdo con lo que siento, desdeñas lo que estoy viviendo.

Cuando te pido que me escuches y me dices que habiendo vivido la misma experiencia has podido superarlo, me hundes en mi obsesión de no poder salir del atolladero.
Cuando te pido que me escuches para hablarte de un doloroso fracaso sentimental, no es para que mantengas la esperanza del regreso del ser querido, sino para que me acompañes en mi deseo de plantarle cara a un drama de la ruptura.

Cuando te pido que me escuches para hablarte de la tentación de poner fin a mis días, no intentes demostrarme que sería un error por mi parte pasar al acto, eso me hundiría todavía más. Trata más bien de escucharme y de comprenderme en mi desesperación: respetando mi decisión de morir, puedes ayudarme a alejarla de mi pensamiento.

Cuando te pido que me escuches, no es para que me consueles, ni para que te compadezcas, y menos todavía para que me juzgues, para bien o para mal. Trata de estar ahí sencillamente, acogedor y disponible, porque ya nadie más me muestra su bondad ni me dedica su tiempo.

Cuando te pido que me escuches, no te dejes distraer por la preparación de una respuesta. Lo único que me hace falta es tu presencia silenciosa, intensamente atenta. Así pues, no es necesario que hables tanto. Simplemente, con todo tu corazón y toda tu inteligencia, ¡escúchame!
Cuando te pido que me escuches, ¡escúchame!

Invitado Doctora Ma

Infecciones otorrinolaringologicas (respiratorias de la vía aérea superior) mas comunes en los niños.

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